7 dic 2009

TEXTOS DE ROSANA SAPIA



ELVIEJO VIOLIN

Y allí estás, solo, olvidado en un rincón. Cubierto de telarañas. No te queda ni el estuche negro forrado de pana bordó. Pensar que años atrás eras el rey de las reuniones. Tu música sonaba como el canto de los ángeles. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué estás allí, silencioso, comido por las polillas que no respetaron tu trayectoria? Tampoco "ellos" valoraron tu excelencia: tu curvatura perfecta, tu madera lustrada que con manos de un luthier fue moldeada paso a paso. ¡Cuántos recuerdos quedaron atrás! Son otras épocas, dijeron, y el espacio que era tuyo fue cedido al nuevo violín eléctrico, azul metalizado, aunque no tiene tu porte ni tu distinción.
Muchos años pasaron. Andamos rondando los ochenta. Pero no te preocupes viejo amigo, compañero de serenatas, yo te voy a rescatar y volverás a brillar como antes. Juntos le vamos a demostrar que viejos, son los trapos.


EL CUIDADOR

Cuando amanece, instalado en el centro de la plaza cercana a la estación, comprueba que aún no hay nadie y se dedica a disfrutar la maravillosa naturaleza. Palos borrachos en flor, lapachos, jacarandaes y un camino de álamos enfrentados entre sí que se abren a su paso. Siempre descubre algo nuevo. Los teros, fieles centinelas, avisan con sus gritos la llegada de intrusos que amenazan a sus crías. Los pájaros carpinteros asoman sus cabecitas desde el hueco de un árbol y los colibríes, flotando entre las flores, vuelan de un lugar a otro con tanta velocidad que apenas puede distinguir sus colores. A veces, hasta un gorrión atrevido se posa en sus hombros.
Ese espacio le pertenece, lo siente. Allí no existen problemas ni mal humor. Es su pequeño rincón, su lugar de confesión, su conexión con la madre tierra. Nadie lo maltrata. Luego de absorber esa energía sigue su rutina hasta que la noche va cubriendo el lugar, pero él seguirá allí, porque un buen espantapájaros no hace abandono de trabajo.

ROSANA SAPIA

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